Toca a alguien como si fuera tu bebé, tu niño. Ese es el secreto de la imposición de manos. Ama su cuerpo y comienza tu trabajo masajéandolo, y con amor de madre-padre, milímetro por milímetro, con delicadeza extrema y atención, avanzar hacia el corazón del otro.
Con delicadeza y atención total disuelve todas las mínimas contracciones músculo por músculo. Da apoyo seguro a cada miembro, que nunca otro miembro tenga la impresión que se descuida una parte suya por mínima que parezca ser. El que masajea así debe respirar con calma profunda. Debe estar al servicio, sin distracción alguna. Debe ser un receptáculo vacío, una al parecer infinita y eterna compañía, pero no invasora sino discreta, compañía presta a hacerse invisible al menor momento de rechazo.
Esta primera imposición de manos sobre el cuerpo, es la primera piedra del templo de todo contacto humano. Sin esta actitud no puede haber verdadero contacto. Y este contacto verdadero sólo puede lograrse en estado de santidad. El que impone las manos se ha olvidado a sí mismo. El ego se ha replegado hasta hacerse invisible y quien toca no es más que una conciencia al servicio del cosmos.
Si se acepta el concepto de Dios Interior, es Dios quien toca al otro a través de un cuerpo pleno amor. Si no damos las manos a nuestro Dios, ellas no pueden tocar verdaderamente. El ego no toca. Si la madre no es divina, no es madre.
EFECTOS BENEFICIOSOS DEL MASAJE
-CIRCULATORIOS: Por acción mecánica el masaje provoca un vaciamiento de las venas, facilitando de esta manera que la sangre venosa circule con más facilidad. En las piernas, esta sangre tiende a acumularse (piernas cansandas, varices) ya que su recorrido natural es en contra de la gravedad y fisiológicamente, el masaje estimula el drenaje de los vasos venosos, siempre que se realice en dirección al corazón.
La circulación arterial es más profunda y no podemos estimularla directamente, pero al masajear a nivel profundo conseguimos que dicha circulación sea estimulada también, como en una acción de "rebote". Un caso claro sería el de la Claudicación Intermitente, donde la aplicación de masaje mejora el cuadro.
La circulación linfática al verse estimulada provoca un aumento en la circulación de la linfa, produciendo una mejor eliminación de toxinas a través de los tejidos.
-SISTEMA NERVIOSO: El masaje favorece la discriminación de sensaciones y sensibilidad táctil. Es lo que se llama propiocepción, es decir, la percepción que tenemos o podemos tener de alguna parte del cuerpo. El estimulo sensitivo que produce puede ser muy propicio para tratar ciertas patologias del sistema nervioso con esta técnica denominada propioceptiva. Además se cree que el masaje produce un aumento de las endorfinas, hormonas que toman parte en procesos de regulación del dolor, con lo que su correcta aplicación calma el dolor.
-SISTEMA MUSCULAR: El masaje produce hiperemia, es decir, un aumento del riego sanguíneo en la zona tratada, facilitando los procesos metabólicos del tejido muscular y conjuntivo, en pos de una mejora funcional del sistema músculo-esquelético.
-TEJIDO ADIPOSO: El masaje provoca un aumento del riego sanguíneo en la zona tratada. Por lo tanto el metabolismo de las células grasas se ve incrementado, favoreciendo de este modo la eliminción de toxinas. Todo esto se ve reflejado en una mejora de los tejidos adiposos. El masaje es muy indicado en casos claros de celulitis acompañado de otras terapias o dietas, para incrementar el efecto de las mismas.
-A NIVEL PSICOLOGICO: El masaje, por lo general, produce una gran sensación de bienestar y relax, aliviando, muchas veces, las tensiones y el estrés del día a día. Acompañado de aromaterapia, musicoterapia, cromoterapia, pueden verse incrementados los efectos relajantes, siempre que quieran ser estos los efectos perseguidos.